El andurrial de Espuma

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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

02/05/2008

Retorno a la patria

20080502163058-viajero.jpg

Tío Ovidio llegó de Australia después de treinta y dos años de ausencia y mi madre, excitada, preparó un banquete para recibirle.

—Garbanzos con oreja, mi especialidad —dijo gozosa.

—No, no puedo comer legumbres, me dan flatulencia —señaló el tío, apartando el plato.

—Vale, —expuso mamá algo decepcionada— no te preocupes. Te serviré chuletas de cerdo con papas.

—Lo siento; colesterol. La carne de cochino ni verla —objetó él.

—Vaya…—dijo mi madre contrariada— tenemos ternera.

—Qué va, el acido úrico lo tengo por las nubes; nada de chicha —negó tío Ovidio.

—Bueno, algo encontraremos que te vaya bien, entretanto toma, prueba el vino, es de tío Marcos; el mejor del país.

— No puedo tomar alcohol, es fatal para mi hígado; he padecido cirrosis. 

— ¿Pero qué te ha pasado en Australia, hermano? —preguntó mamá inquieta mientras mi hermana y yo reíamos por lo bajo— No puedes comer nada. Vale, no te agobies, traeré un trozo de pastel de fresas; lo hice yo misma.

—Pareciera que estoy haciéndolo adrede —apuntó el tío afligido— pero nada de azúcar; ya sabes, glucosa en sangre, elevadísima. Lo siento.

—Estoy muy abatida, Ovidio; vuelves a casa después de tanto tiempo y ni siquiera puedes comer como es debido.

—Regresé a casa para morir, hermana. Quizá es que ya comí demasiado —dijo él mostrando una sonrisa triste y cogiendo una fruta de la bandeja— fíjate, no voy a decir que no a esta manzana.

 

02/05/2008 16:30 Autor: e1s2p3. Enlace permanente. Tema: Espuma de cuentos Hay 3 comentarios.

16/05/2008

El ahogado

20080516124949-ahoga.jpg

Emergió al fin, después de  muchos días.

Apareció detrás de la ola pero sólo para ser de nuevo encubierto por la siguiente, no obstante volvió a surgir en el remanso y giró su cuerpo gracias a la sacudida de otra ola.

Extendido cuan largo era,  boca arriba, figuraba, atónito, observar el cielo. Los verduscos ojos, del color de las algas, desmesuradamente abiertos, la piel cetrina y arrugada y el cabello enredado.

 Alguien gritó algo refiriéndose a él; parecía la voz de un niño que chillaba, así que  aguardó esperanzado pero nada ocurrió. Las voces de los bañistas se fueron apagando, el inclemente sol dejó de quemar su piel y la noche cubrió el mar de oscuridad y el cielo de estrellas. Él seguía allí, flotando, surgiendo y hundiéndose a cada impulso del oleaje.

El nuevo día trajo la luz ardiente de nuevo pero no se sintió la algarabía de la gente en la playa; se hallaba en alta mar, lejos de la costa.

Hubiera gritado si hubiera podido pero su voz estaba apagada, igual que su cuerpo. Sólo podía dejarse llevar por las ondas procurando no ser de nuevo tragado por aquellas aguas que lo habían mantenido en las profundidades tanto tiempo. En la superficie, al menos, sería visible y la agradable sensación del aire le hacía bien, aunque ya no lo necesitase.  

Los días pasaron y nada diferente ocurrió, excepto los mordiscos de un algún pez que otro, la tempestad que casi lo lleva de nuevo a los abismos  y la refrescante lluvia que empapó su rostro.

 

Un día, casi como un milagro, unas voces primero y unos ganchos después, izaron su cuerpo del agua y, por fin, pudo descansar en seco, en la arena de otra playa.

—¡Cielo Santo! —oyó decir a alguien— sólo queda de él un brazo y la cabeza.

 

 

 

16/05/2008 12:49 Autor: e1s2p3. Enlace permanente. Tema: Espuma de cuentos Hay 4 comentarios.

22/05/2008

Tristeza

20080522130450-tristeza.jpg

El alma también se enferma,

cuando la tristeza la contamina

y el desconsuelo la infecta;

El alma también duele

con un dolor punzante,

virulento y angustioso

y no hay doctor que lo alivie

ni medicina que lo cure.

 

22/05/2008 13:04 Autor: e1s2p3. Enlace permanente. Tema: Hay 11 comentarios.




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