El andurrial de EspumaBienvenidos a todos aquellos que quieran darse un baño de burbujas literarias porque tenemos relatos, odas, cuentos y ocurrencias zascandiles.
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Espuma de cuentos. 16/05/2008El ahogado![]() Emergió al fin, después de muchos días. Apareció detrás de la ola pero sólo para ser de nuevo encubierto por la siguiente, no obstante volvió a surgir en el remanso y giró su cuerpo gracias a la sacudida de otra ola. Extendido cuan largo era, boca arriba, figuraba, atónito, observar el cielo. Los verduscos ojos, del color de las algas, desmesuradamente abiertos, la piel cetrina y arrugada y el cabello enredado. Alguien gritó algo refiriéndose a él; parecía la voz de un niño que chillaba, así que aguardó esperanzado pero nada ocurrió. Las voces de los bañistas se fueron apagando, el inclemente sol dejó de quemar su piel y la noche cubrió el mar de oscuridad y el cielo de estrellas. Él seguía allí, flotando, surgiendo y hundiéndose a cada impulso del oleaje. El nuevo día trajo la luz ardiente de nuevo pero no se sintió la algarabía de la gente en la playa; se hallaba en alta mar, lejos de la costa. Hubiera gritado si hubiera podido pero su voz estaba apagada, igual que su cuerpo. Sólo podía dejarse llevar por las ondas procurando no ser de nuevo tragado por aquellas aguas que lo habían mantenido en las profundidades tanto tiempo. En la superficie, al menos, sería visible y la agradable sensación del aire le hacía bien, aunque ya no lo necesitase. Los días pasaron y nada diferente ocurrió, excepto los mordiscos de un algún pez que otro, la tempestad que casi lo lleva de nuevo a los abismos y la refrescante lluvia que empapó su rostro.
Un día, casi como un milagro, unas voces primero y unos ganchos después, izaron su cuerpo del agua y, por fin, pudo descansar en seco, en la arena de otra playa. —¡Cielo Santo! —oyó decir a alguien— sólo queda de él un brazo y la cabeza.
02/05/2008Retorno a la patria![]() Tío Ovidio llegó de Australia después de treinta y dos años de ausencia y mi madre, excitada, preparó un banquete para recibirle. —Garbanzos con oreja, mi especialidad —dijo gozosa. —No, no puedo comer legumbres, me dan flatulencia —señaló el tío, apartando el plato. —Vale, —expuso mamá algo decepcionada— no te preocupes. Te serviré chuletas de cerdo con papas. —Lo siento; colesterol. La carne de cochino ni verla —objetó él. —Vaya…—dijo mi madre contrariada— tenemos ternera. —Qué va, el acido úrico lo tengo por las nubes; nada de chicha —negó tío Ovidio. —Bueno, algo encontraremos que te vaya bien, entretanto toma, prueba el vino, es de tío Marcos; el mejor del país. — No puedo tomar alcohol, es fatal para mi hígado; he padecido cirrosis. — ¿Pero qué te ha pasado en Australia, hermano? —preguntó mamá inquieta mientras mi hermana y yo reíamos por lo bajo— No puedes comer nada. Vale, no te agobies, traeré un trozo de pastel de fresas; lo hice yo misma. —Pareciera que estoy haciéndolo adrede —apuntó el tío afligido— pero nada de azúcar; ya sabes, glucosa en sangre, elevadísima. Lo siento. —Estoy muy abatida, Ovidio; vuelves a casa después de tanto tiempo y ni siquiera puedes comer como es debido. —Regresé a casa para morir, hermana. Quizá es que ya comí demasiado —dijo él mostrando una sonrisa triste y cogiendo una fruta de la bandeja— fíjate, no voy a decir que no a esta manzana.
11/04/2008¿Y la barca de la Parca?![]() Doña Angelines, cruel y desconsiderada, era el calvario de su familia. Testaruda mujer insufrible que prometió que ni la mismísima muerte se la llevaría de este mundo. La Casa de la Hiedra, así llamada por la frondosidad que cubre sus paredes, es lóbrega y hoy en día ningún ser viviente osa morar en ella, pero fue en sus tiempos un hermoso caserón dónde la familia subsistió con buen acomodo, —aunque desdichados por la iniquidad de la pérfida— y allí seguiría el clan si la Parca no se hubiera limitado a pararle el corazón a la arpía, sino que tendría que haber acabado su trabajo llevándola al Más Allá aunque fuera aferrándola por el cuello con la guadaña. Doña Angelines sigue ahí, a pesar de que hoy hace cincuenta y tres años, seis meses y dos días que fue enterrada en el cementerio del pueblo, esperando que descansara en paz por fin y dejara descansar, que era lo primordial. Su ya pelada osamenta se halla sepulta en el rincón derecho del camposanto pero ella sigue en La Casa de la Hiedra. No hay más que oír el estruendo que forma cada noche y sus baladros inconfundibles.
18/03/2008El grito![]() Después de la gloria y la popularidad en la que se sintió, no el rey de la selva sino el rey del mundo, Tarzán de los monos se vio relegado por la llegada de otros héroes más modernos. Se percató de que era sólo un personaje cuando se quedó solo. Hasta Chita dejó de ser la mona avispada y afectuosa y se volvió como él, triste y apática. Fue entonces que discurrió que al menos se sentiría más vivo si pudiese lanzar su glorioso alarido, aquel grito salvaje que tenía el poder de quitarle el estrés que a veces, en los buenos y prolíficos tiempos, lo asfixiaba. Con un esfuerzo sobrenatural logró meterse en la mente de su actor preferido, el que mejor lo remedaba, Johnny Weissmüller, el cual, ya viejo y achacoso y sin saber bien la razón, de pronto, se volvió a sentir un superhombre y aunque su cuerpo no obedecía a su bravura, su garganta gritó al mundo que, o bien Tarzán no había muerto o bien él se había vuelto loco. 31/01/2008Ciego en la vida![]() Al abrir los ojos distinguió a varias personas que lo contemplaban desde los pies de la cama. — Puedo ver —murmuró atónito para enseguida repetir con enorme regocijo— ¡Puedo ver! —dilucidando que aquel instante era único y trascendental. Levantó el torso de la cama y sentado escudriñó a aquella gente que continuaba vigilándole en silencio. —Puedo veros —insistió esperando que ellos se alborozaran de aquel prodigio, pero sólo sonreían. A continuación posó su vista en la mujer de rostro dulce y marchito e inquirió. — ¿Madre? — Soy tu abuela Carmen —dijo la mujer mansamente. — Y yo tu abuelo Tato —explicó el hombre de al lado. — Tío Fermín —siguió diciendo el siguiente. —Yo soy Diana, tu amiga —indicó una muchacha de mirada tímida. — Y yo Félix, tu primo —señaló el último de la fila. Estupefacto ante la revelación de aquel conjunto que seguía mirándole sonriente sólo pudo musitar. —Pero… vosotros habéis fenecido hace mucho tiempo. Ellos asintieron conformes. Entonces entendió. *Relato ganador del mes de marzo en Ficticia
22/11/2007Espasmos y pasmos![]() El silencio de la cámara se rompió cuando el rey, de forma atronadora, lanzó un estornudo — ¡Salud!— exclamaron al unísono los oficiosos asistentes. Sin embargo no pasó un minuto cuando llegó el segundo estornudo y luego el otro y el siguiente…hasta treinta y cinco veces. En cada uno de ellos los aduladores repetían — ¡Salud! El monarca, extenuado, moqueaba y las babas impregnaban la pechera de su traje de gala; los pañuelos y cobas de sus acólitos eran inútiles. Casi no podía sostenerse en el asiento y a cada espasmo su cuerpo se sacudía amenazando con caerse del trono. Abrió el rey la boca de nuevo y el auditorio esperó alerta con la solícita palabra de cortesía en la punta de la lengua. Pero el soberano, sin despedir exhalación alguna, cayó hacia delante y lo que se oyó fue el tremendo porrazo de su cuerpo contra el suelo, quedando boca abajo e inmóvil. El silencio momentáneo fue interrumpido por los pasos apresurados del médico real que, después de examinar al caído, certificó con voz ronca. —Está muerto. El murmullo de la sala fue acrecentándose. Un parlamentario, con voz trémula, inquirió. — ¿Paro cardiaco debido a una “estornuditis aguda”, diríamos? —No —aseguró el galeno— golpe mortal en la cabeza. Lástima; su majestad, invariablemente, siempre estornudaba treinta y seis veces. 15/11/2007El triunfo de la muerta![]() Doña Juliana Eulalia de Arencibia aguardaba desde hacía algún tiempo a la Muerte. De familia de abolengo vetusto y opulento, la habían educado para ser resistente a todos los reveses que le daría la vida, que no fueron pocos. Ahora, a sus ochenta y tantos años y después de bregar sin descanso contra la Parca para que no se llevara a su hermano, enfermo de unas fiebres maléficas, a su hija de un parto difícil o a su nieto de un mal desconocido, y habiendo ganado siempre, entendía que llegaba su hora. Sentada en la hamaca del porche la vio venir por fin. —Has vuelto —dijo. —Sí —contesto la Muerte—, esta vez te vienes conmigo. Doña Juliana rió sarcástica. —Claro, es mi hora, pero no lograste llevarte a los míos cuando lo intentaste; te vencí. —Señora de Arencibia, no, tienes razón, no me los llevé a ellos, fue a ti, pero ni siquiera te percataste. Tú has muerto hace décadas pero sigues aquí, apegada a tu casa, viendo vivir a tu familia mientras tú sólo eres una sombra. Tienes que cruzar al otro mundo. Y doña Juliana volvió a reír triunfante. —Por supuesto que sé que estoy extinta, mis huesos ya están descarnados desde hace tiempo, pero tú no percibiste que yo lo sabía, por eso salvé a los míos. Sólo un muerto puede luchar con la Muerte —contestó y levantándose se compuso el vestido, dispuesta a hacer el viaje aplazado. 11/10/2007Cinéfila![]() El séptimo arte y sus hechizos.
Se hallaba en una casa, enlucida, muy blanca. Un pianista tocaba una pieza monótona pero a pesar de lo molesta que era, cada vez que paraba ella exigía —Tócala otra vez. Se acercó rodando, —porque iba en silla de ruedas— a la ventana, una ventana indiscreta por donde podía ver el servicio de la casa vecina, y vio a una joven que se duchaba mientras una vieja estrafalaria se dirigía hacía ella llevando un enorme cuchillo. Advirtió como la apuñalaba, oyó sus gritos desgarradores y vio la sangre salpicando las baldosas. El pianista, entretanto, había variado la música y ahora sonaba aterradora. Pensó en llamar al detective Harry el Sucio, pero luego de meditarlo se dijo que ya era tarde para la chica; el sicótico travestido de vieja, ya la había matado. De pronto le entró hambre, miró al pianista, el único ser que había en la habitación, y le expuso. —No he comido desde hace dos días. Él la miró, su rostro se había vuelto blanco y un minúsculo bigote le había brotado como por ensalmo. —Francamente querida, eso no me importa— le contestó impávido. Despertó temblando y empapada en sudor. –Juro por Dios que jamás volveré a ver, durante toda una noche, películas clásicas— se dijo solemnemente mirando a lo alto. El remate acompasado de un fragmento de piano resonó en toda la casa. 12/09/2007El ateo testarudo![]() — Entonces… ¿Dios existe? —expuso Anselmo maravillado ante la grandeza del Cielo. — Por supuesto, pero tú, aunque fuiste compasivo, no podrás entrar en el Reino Celestial por haber sido un incrédulo —contestó San Pedro entreabriendo un poco más la puerta para mostrarle más—; mira los ángeles, arcángeles y querubines. — ¿Y Dios?—preguntó el ateo. — Contempla los santos y mártires… —prosiguió el bendito. — Sí, pero ¿dónde está Él?—inquirió el hombre — ¿Ves a los bienaventurados?—dijo el venerable. — Los veo… pero ¿Y el Señor?—insistió el impío. — Mira que eres pesado Anselmo. No puedes ver el rostro del Todopoderoso, sólo pueden verlo los elegidos. Regresarás a la tierra y vivirás otra vida; quizá tu alma halle la verdad y si sigues siendo bondadoso, cuando tu espíritu regrese, podrás entrar al Paraíso. Debes irte para renacer en la tierra de nuevo. Ahora creerás en Jehová —dijo San Pedro santiguándolo. — ¡Pero si no lo he visto! —resonó la distorsionada voz del impertinente mientras se desvanecía El bendito suspiró resignado al tiempo que cerraba la puerta. 24/07/2007Dilemas de última hora![]() Aquel millonario quedó totalmente persuadido la duodécima vez que se lo oyó decir a don Fermín en uno de sus sermones del domingo: “en verdad os digo, queridos feligreses, que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los Cielos”. Y resolvió donar toda su riqueza a los pobres, quedándose en la total indigencia. Ocurrió entonces que, al convertirse en un menesteroso, su mujer lo abandonó y sus hijos desaparecieron como por ensalmo. Las amistades lo repudiaron y todo el mundo le cerró las puertas. Solo y abandonado a su suerte, el mendigo pedía misericordia en la puerta de la iglesia a la que tantas veces asistió como opulento feligrés, comía en albergues y dormía en un banco del parque. Así subsistió, confiado en que su atroz sacrificio le valdría la gloria eterna. Fue cuando su cuerpo, maltrecho y abatido, rehusó seguir viviendo, notando ya cercana su muerte, que miró receloso al cura que le velaba en su agonía, y acongojado dijo. —Y ahora como para que no exista el Cielo, padre Fermín. 18/07/2007Tertulias maravillosas![]() Hace algún tiempo le regalé a Celia un chal y ella, después de tocarlo mientras lo olía, me dijo— Es muy bonito, de color azul, como el cielo. — ¿Cómo sabes que es de esa tonalidad? —le pregunté atónita. — Bueno, ya sabes que los ciegos desarrollamos los otros sentidos —manifestó ella. — Claro —exclamé— pero, ¿puedes saber el color de las cosas con el tacto? — No boba, —rió jovial— es con la nariz. — ¿Oliendo? Vaya… ¿Y qué olor tiene el azul? ¿A cielo?— inquirí burlona. — Pues sí querida prima; el cielo huele a frescor, a céfiro, a rocío; a azul. Aquí en el pueblo es fácil olfatearlo. —Vaya… —señalé alucinada— un día de estos tendré que oler el firmamento pero no sé cómo se hace. —Sólo tienes que subir a un lugar alto, cerrar los ojos y concentrarte aguzando tu apéndice nasal, como si tú, entera, fueses nariz. —indicó afable— Lo que ocurre es que los ojos son faros que deslumbran a los demás sentidos, cuando se apagan, las otras percepciones se vuelven poderosas. En la actualidad, que padezco esta ceguera legado familiar debido a la glucosa en sangre que padecemos algunos de nosotros, pienso de verdad que los colores exhalan olor; estoy aprendiendo a olerlos. Le comenté a Celia que la tarde pasada había olido el cielo pero me olió a plumas. Ella respondió muy seria: —Eso es sólo cuando pasa un ángel. 28/06/2007Amuletos verbales![]() El alma, ese ser etéreo que ocupa los cuerpos, es caprichosa y escurridiza. No le gusta al alma estar encerrada, como el genio de la lámpara, y por eso, cuando la materia muere, emerge gozosa como un pajarillo a quien le abren la jaula, para deambular a su libre albedrío. Puesto que el alma es independiente, el presidio en un cuerpo le resulta espantoso y aprovecha la menor ocasión para salir pitando, pero, si el organismo está vivo, sólo puede hacerlo con el estornudo. Es esta exhalación la llave para abrir la puerta y no es la gripe, ni el polen, ni el polvo lo que la provoca, como se cree; es el alma que cosquillea en esa frágil membrana que tenemos dentro de la nariz, con la esperanza de provocar el espasmo libertador. Gracias a que tenemos la clave para que no huya como alma que lleva el diablo, —que a veces se la lleva aprovechando la ocasión. Jamás dejes de pronunciar las palabras milagrosas cuando oigas retumbar un estornudo y más si es el tuyo: ¡Jesús! ¡Salud! Me lo reveló mi abuela, palabra por palabra, que se lo había confiado la suya, tal cual. 22/06/2007Doble hídrico![]() La primera vez que Kirok, con apenas cinco años, se miró en las cristalinas aguas del lago, allá en su tribu de la recóndita y fascinante África, dio un alarido de espanto. Creyó que un niño yacía en las profundidades del lago. Mamá Matuka, juiciosa y dulce, acudió presurosa a su lado y le calmó mostrándole su propio reflejo en el agua, — ¿ves? —le dijo— y él, aún más aturdido, sollozó manifestando —Es una mujer igual que tú que yace en las profundidades —y mamá Matuka le confirmó que era así y que toda las gentes de todas las tribus poseían un espíritu del agua que eran idénticos a ellos .—¿ Y qué hacen ahí?— preguntó Kirok desconcertado y mamá le aseguró, —son los espíritus que nos muestran los desaliños del cuerpo y del rostro— pero Kirok siguió sin entender, ¿para qué era preciso percibir sus desaliños? Sin embargo cuando fue creciendo y llegó a la adolescencia no cesaba de ir a mirarse al lago cada día; Mikatuka, la hija del jefe, le agradaba, ¿le gustaría él a ella? Observó su rostro en el lago, pintó un nuevo trazo rojo en su mejilla y dedujo que era muy apuesto. Acicalado y satisfecho, se alejó del lago en busca de Mikatuka. Antes, agradeció al doble acuático su inestimable ayuda. 17/05/2007Escapes![]() Maribel la contempló; estaba envejecida y demacrada. Después de tanto tiempo, por fin la volvía encontrar. ¿Qué podía decirle? En su corazón sólo quedaba desprecio, rabia... —Hola—la saludó la mujer y se acercó para abrazarla. —No —contestó Maribel— no... —y se apartó instintivamente. —Sé que lo hice mal pero... yo os quería —se permitió decir. — ¡Ja!, ¿Nos querías? ¡Y qué manera de demostrarlo! —rió sarcástica Maribel—¡Abandonándonos! Dime madre ¿no sientes siquiera vergüenza? ¡Nos dejaste a Ramiro y a mí, a tus hijos! ¡Nos abandonaste! Entiendo que dejaras a papá pero a nosotros, ¡éramos sólo unos niños! ¡Te necesitábamos! La arrugada cara de la mujer se contrajo, haciéndose más sombría. Otra vez esa sensación de agobio la abrumaba, ¿por qué se empeñaba la gente en atosigarla?, esa era la razón de que siempre saliera huyendo... como aquel día de hacía veintitantos años y muchos otros de su existencia ¿Qué excusa había dado entonces para huir de las contrariedades? —Ahora vuelvo... voy por cigarros —repitió de nuevo, como entonces, y se alejó de aquella muchacha inoportuna y sediciosa. 27/04/2007Sombras![]() Don Fernando anda inclinando la cabeza, renqueante y absorto en sus pensamientos; como si ya la intolerancia no obrara emoción en él. Lo vemos alejarse despacio, dejando atrás ese halo de decrépita ancianidad, propia sólo de las personas que en su juventud fueron opresivos. Juanjo no habla ni yo tampoco; a los dos se nos agolpan en la mente y en el corazón aquellos terribles días de nuestra infancia. Vívidos acuden a mí los recuerdos, como saetas que nunca dejaran de acosarme. —Es decir... —exclama Don Fernando, agitando de un lado a otro su temible rebenque— no te sabes la lección porque has tenido que ayudar a tu padre a cuidar las cabras. —Sí — balbuceé con angustia. No es tan escalofriante el látigo como sus ojos grises, tan crueles e implacables. Siento sus azotes en mi cuerpo mientras trato de aguantar sin un gemido; para ello pienso en mi padre y le veo sonriéndome al tiempo que me revuelve el pelo. —Miguel... —me dice padre satisfecho— gracias por tu ayuda. Sonrío y este mohín es hiel para mi maestro; el rebenque fustiga más enérgico. Hace tiempo que don Fernando ya no nos causa miedo sino desasosiego y una sensación de lobreguez asfixiante. 11/04/2007Rosas rojas para un amante póstumo.![]() Cada vez que iba a visitar la tumba de su esposo, Claudina se abstraía mirando la foto, en blanco y negro, de Nicanor Lorente Arias, muerto a los 45 años, y colindante al nicho del marido Era muy guapo; bien peinado, con un bigote recortado, un lunar en la mejilla, y aquella mirada apacible y seductora que trasmitía placidez y simpatía. Claudina se sentía cada vez más atraída por el anónimo difunto, fallecido en 1.948, y tanto fervor iba acumulándose en su alma que, un día, decidió llevarle rosas, y luego otro día y otro. Actualmente, Claudina acude al cementerio eufórica, con dos ramos de flores; las blancas, que simbolizan el decoro y la honestidad y que deja con descuido, mientras susurra una desangelada oración, en la tumba de su cónyuge. Las rosas rojas, que representan la pasión, son para Nicanor, su amante secreto, con el que ha mantenido tantas oníricas noches de amor y frenesí y con el que ahora platica de sus más íntimas aspiraciones. 26/03/2007Alteración![]() Seguí al gato largo trecho, a pesar de que los felinos detectan enseguida una presencia, esta vez logré despistarle. Rodeé la casa y le salí de frente, el minino no se esperaba esta reacción y enseguida todos los pelos de su cuerpo se erizaron. Comenzó a maullar en señal de advertencia. Pero yo me quedé allí, parada. El gato me observó fijamente y entonces ocurrió. — ¿Eres tú?—me dijo temblándole la voz. — Sí —murmuré apenas. Se acercó hasta mí y se restregó contra mi cuerpo, maullaba sin parar, meloso. Yo le lamí la cabeza aunque mi condición es contraria a la suya y me repelía; el amor era más fuerte que la repulsa. Ahora estamos juntos de nuevo. Él es Juan Pedro, mi esposo, muerto hace poco y convertido en un fantasma gatuno. Yo soy Eloísa, fallecida hace mucho y trocada en una perra fantasma. -*Posdata desde el Más Allá, para todos los que lleguen a leerme: No discutáis sobre si existen los fantasmas o no. Existen. Ahora plantearos en qué fantasma os podéis convertir al morir. A mí me costó mucho asimilar esta vida perra. Mi Juan Pedro, todavía no se acostumbra del todo a mi presencia, de vez en cuando me saca las uñas. 22/02/2007Planes endebles![]() Siempre la misma monotonía; levantarse, asearse, comer presuroso un bollo y tragar un café quemándose la lengua, llevar los niños a clase, dejarlos y expedito correr al trabajo... a ese trabajo aburrido y cargante. Los domingos pasear por el parque con los niños, sentarse en el mismo bar y beber un refresco... ¡estaba harto! ¿Y si hoy fuera el día? ¿Y si se decidiera a irse a la Argentina, tal como llevaba soñando hace tiempo? —Ahora vuelvo, voy por cigarros... —Bien cariño... ya que vas por cigarros, acércate al supermercado y trae leche y pañales. No olvides pasar por la farmacia y comprar la pomada para el culete de Niki, que el pobre está muy quejoso... ¡Ah!, y el jarabe para la tos de Paula y las tabletas para mí, que ando fatal, ¡la migraña me mata! Trae unas vendas, que se nos han terminado y Jorgito tiene una herida en la rodilla... Está bien, está bien. Quizá el próximo año o el otro. Cuando los niños fueran mayores, tal vez cuando... 26/01/2007La decadencia Las diosas se miraron coléricas; sus armaduras fulguraban al sol. Los yelmos, ajustados, conferían a sus rostros una semejanza asombrosa. —Yo soy Atenea —gritó la una—, hija de Zeus, dios de dioses. De su cabeza nací, ya guerrera, virgen y casta. Tú, suplantadora, ¿quién eres?¿Por qué te pareces a mí? —Mi nombre es Minerva —aulló la otra—, hija de Júpiter, dios supremo. De su cabeza surgí ya aguerrida, incorrupta y virtuosa... ¿ Y tú impostora, por qué posees un rostro igual al mío? Ambas bramaban, al tiempo que se disponían para la lucha; bravías, enfurecidas... Y comenzó ésta, fraguándose ardua, feroz y cruenta. Al término, Atenea yacía en el suelo, con una lanzada profunda y mortal en el pecho. Minerva, en idéntica postura y con pareja herida, se desangraba agonizando. Más tarde se enfrentarían Zeus contra Júpiter, Venus y Afrodita, Poseidón y Neptuno... para terminar derrotados ante el Gólgota. 17/01/2007Retazo inédito de un cuento![]() —No gracias, no la necesito —me contestó Blanca Nieves cuando le ofrecí una cuchara. Y cogiendo por un asa la sopera, que contenía el almuerzo de todos, se la bebió de un sorbo. Una invitada muy descortés. Eso creo yo. Gruñón.
10/01/2007Parangones![]() Todos sabemos que Tomás es un gallina. Pedro, que es tan bravo como un león, no soporta su cortedad, lo mismo que Lorenzo, excelente imitador, talmente como un mono, se burla de Tomás haciendo ademanes jocosos. Incluso Jacinto, cegato como un topo, percibe la pusilanimidad del cobarde y le increpa, no de la manera que lo hace Roberto, que llega a insultarle por su mengua; siempre estamos temiendo que Rob, que tiene menos seso que un mosquito y es tan fuerte como un toro, lo golpee. Si eso ocurriera sería terrible; Tomás es endeble además de asustadizo. Carlos, rastrero como una serpiente, está siempre adulando a Pedro, que es el jefe de la pandilla, en cambio Eusebio siempre al acecho para atrapar cualquier despojo; si no fuera por su risa de hiena lo cotejaría con un buitre carroñero. Me agrada examinar a mis amigos para conocer cómo son, sus flaquezas y sus valores, porque es así como después puedo describirles, no en vano me apodan El Loro. 27/12/2006Cólera femenina![]() Cristina nota que alguien entra en la cocina y se da la vuelta expedita, no ve a nadie y, algo confusa, continúa con lo que estaba haciendo; remover sus sabrosas natillas. No obstante, sigue advirtiendo que alguien la vigila por detrás; tiene la impresión de sentirse observada y bruscamente vuelve a mirar. No hay nadie. El vello se le pone de punta al instante; la mirada sigue clavada en su espalda, lo percibe. Aparta el postre del fuego y se gira. Todo está en calma. Se limpia las manos en el paño, sin dejar de observar todo el perímetro de la cocina, camina lenta, vigilante, hacia la salida; necesita salir, huir de allí. No soporta esa presencia invisible que la examina; indudable que es un fantasma. Casi toca el pomo de la puerta. Ya está a punto de abrir... De pronto, el zumbido de una mosca la hace girarse; el maldito bicho está posado en el borde del cazo, restregándose las patas y dispuesto para arremeter con sus natillas. —¡Zus! ¡Zus! ¡Fuera de ahí! ¡Fuera bicharraco inmundo! —grita entonces, olvidando completamente el pánico que sentía y corriendo a espantar a la intrusa zampona. Una materia traslúcida se escabulle, rauda, por la ventana; ante aquellos espeluznantes chillidos, el ente se siente aterrorizado. Ella es más fuerte. 20/12/2006Sin rastro del ente sin rostro![]() El engendro cubría su cuerpo con un largo manto negro con capuz y, a pesar de que jamás vi su rostro, sabía que era horrendo. Su alargada sombra hostigaba a mi persona sin descanso, en perpetúo acoso, con sus ojos ardientes y sus garras de afiladas uñas. Siempre lograba su propósito; aterrorizarme, tratando de asirme para, quién sabe si llevarme a las profundidades del averno, y yo, contrita ante su presencia, sólo ansiaba escapar, escapar o morir para terminar con esta agonía. Ocurrió que una vez, el ente, logró aproximarse demasiado a mí y el hueco negro que era su rostro quedó pegado al mío y sus ojos de fuego inflamaban mi cara. Esta vez, —pensé, — no habrá escapatoria. Pero, acaso por el afán de supervivencia o quizá por lo contrario; concluir de una vez con el martirio, agarré su capuz y tiré de él con todas mis fuerzas, quedando su rostro al descubierto. — ¡Ahhhhhh! —grité aterrada, aun sin haber visto la faz maldita. Pero cuando, ahíta de terror, levanté la vista para mirar lo que acaso sería mi última visión, resultó increíble, pues, el monstruo, muy enojado, me gritó. — ¡Nunca te han dicho que no se debe descubrir a un carnavalero! Y huyó enrabietado. Jamás volví a verle en mis pesadillas. Por cierto, su cara era... ¿qué más da? Seguro que algún día también vosotros tendréis el coraje de quitarle el capuz, porque seguro que ya lo habréis visto en vuestros propios sueños ¿no? 15/12/2006Genio e ingenio![]() Mi abuela inventaba palabras, sí, como lo leen. Lo curioso del caso es que la entendíamos casi siempre. — ¡Deja eso, muergana! ¿No ves que tú no puedes con la tinaja? —me decía, y así yo sacaba que “muergana” aludía a endeble. — Mañana comeremos estarifón al horno —nos dijo una vez. — ¿Y qué es estarifón? —preguntó mi hermano confuso—, abuela te aviso que si es cordero no lo probaré, sabes que no me gusta. — No, no es cordero, es gallo; voy a matarlo por alborotador —contestó ella inmutable— y de postre piñuelos con padel. — ¡Ah! —dijo David, mi hermano, dando por zanjado el asunto. Ya estaba curado de espanto ante las invenciones de la nana. —Abu —comenté yo tratando de razonar la causa de sus tinglados— ¿por qué te inventas palabras? — ¡Vaya, qué niña más chismitiscosa! —contestó siguiendo con una retahíla de palabras que me dejó turulata—, ¿no sabes que las nenas no deben jestesar cosas de mayores? ¿O acaso no te he enseñado que con la treca en mutis estás mejor? Bueno, dime ¿entiendes lo qué digo? — Creo que sí —razoné después de pensarlo un rato. — Entonces ¿para qué tanto escándalo? —corroboró—, me gusta inventar palabras, me hace sentirme importante… como Ceravantes, ¿entiendes? —Claro, —afirmé— me siento súpermegaorgullosa de ti, abu. — ¿Súper qué…? ¡Qué palabras más raras decís los niños de hoy! —me lanzó enojada. 12/12/2006La adoración de los ídolos![]() Siempre que iba a poner flores a su difunto marido, Doris observaba al cúmulo de personas que flanqueaban la otra tumba. Un día decide sumarse a la multitud y poner una de las petunias del ramillete que traía en el reputado sepulcro. La semana siguiente trae un ramo de gradiolos y la próxima, hortensias; siempre variando el tipo de flor para sentirse la predilecta, la que más lo idolatra. Hoy trae gardenias blancas, olorosas y llamativas y, después de, rápidamente, haber colocado los sencillos claveles al esposo, deposita las flores sobre el famoso panteón sintiéndose radiante. Desde la fotografía, el galán parecía sonreírle sólo a ella y a nadie más que a ella. James Dean estaba guapísimo. 05/12/2006Monstruos rellenos de miel![]() Anteriormente a los fantasmas, brujas, duendes y otros espantos que aterrorizaban al mundo, existían los Gûakos que eran gigantes de aspecto feroz, greñas largas y ojos negros como la noche. Se aparecían a la gente que andaba a deshoras por esos caminos de Dios, o del diablo, según se mire. Antes de mostrarse, una inmensa niebla llenaba el lugar para después, como caídos del cielo, o del infierno, según se vea, emerger a un palmo de la nariz del infortunado. La cosa hasta aquí era normal o paranormal, según se considere, pero resultó que luego, los Gûakos, eran tan dulces como un confite y tan mansos como un borrico. Lo descubrió un tal Orencio Pavia, que era hombre de pelo en pecho y no temía a nada de este mundo ni del otro y tuvo la desdicha o dicha, según se opine, de toparse con un Gûako. Orencio miró sus fulgentes ojos pero no vio en ellos la maldad sino una inmensa codicia de mimos y ternura, así que sin pensarlo y mientras el gigante se quedaba empantanado delante de él, principió a acariciarle la pantorrilla, que era la zona que podía alcanzar. Eso bastó para que el jayán se deshiciera en lágrimas y, sentándose, dejó que el hombre lo cubriera de arrumacos. El Señor de los Entes decidió entonces eliminarlos por considerar que eran seres terroríficos discordes al terror. Se rumorea que quedan algunos Gûakos, ocultos y protegidos, por hallarse en peligro de extinción. 28/11/2006Cazadorus Implacablis![]() En la vieja casona que aún posee mi familia en la campiña están todos los trofeos de mi abuelo, que fue cazador en vida. Me llama mucho la atención El Ultrajadominus Repulsivis, un ejemplar muy cuantioso, difícil de erradicar y bastante repugnante. Debajo de su cabeza disecada, mi antepasado describe cómo logró cazarlo mientras trataba de abusar de una muchacha, que pedía auxilio desesperada. El Patibularius o Sicariense Asalariadus, a la par que el anterior, un espécimen despreciable. Mi antecesor subrayó bajo su testa que lo pilló cuando pretendía hacer un encargo, sin especificar más. El Corrupteditalus Politiense Abusibus, uno de las peores alimañas de la batida, fue derribado cuando expulsaba a una mísera familia de su barraca, según cuenta mi abuelo, para hurtarle sus pobres posesiones, cuando ya había logrado otras tierras colindantes, con la intención de construir una urbanización de lujo. Asimismo entre sus capturas están, El Estafadoriantus Urbanus, El Narcotraficantibolus, El Randaminus de manilarga, El Delincuentis Comunis o El Usurerus Lucrativis. Una nota aclaratoria del abuelo expone: Ninguno de estos especimenes está o lo estará a corto plazo en peligro de extinción. Yo lo creo a pie juntillas. 20/11/2006La cabellera![]() El ofrecimiento de Gregoria a la Virgen fue dejar que el cabello de su hija creciese libre durante toda su vida. Fue una promesa por la salud de la niña, que débil y lánguida por una extraña enfermedad yacía en su cama día tras día; sólo después del compromiso, la muchacha empezó a restablecerse. Margarita crecía al unísono con su cabello; la larga melena ya se extendía en pos de ella cuando salía a pasear al jardín, arrastrándose como un tapiz enorme. Los pájaros, confiándose a la vista de tan exuberante mata de pelo, decidieron hacer sus nidos en él; era un lugar caliente y recóndito. Allí se escondían también las arañas, las lagartijas y salamandras, y toda clase de insectos que buscaban calor y escondrijo. Mamá procuraba lavar el largo cabello de su hija al menos una vez al año. Era muy difícil asearlo y escarmenarlo y cuando lo hacía debía quitar tanto bicho viviente de él, que resultaba muy fatigoso. Hoy Margarita sigue paseando por el jardín, a sus ochenta y dos años, camina despacio soportando que su cabellera se arrastre extensa y enmarañada, tan saturada de alimañas que casi no puede dar paso. Desde hace más de cuarenta años espera con ansia la hora suprema, cansada del tormento que es su pelo, pero se le resiste. Quizá —piensa ella con un suspiro—, La Muerte rehuye tener que arrastrar esta gigantesca pelambre. 13/11/2006La leyenda de la bañista fantasma![]() La ve salir detrás de la ola justo cuando la otra comienza a estallar; su cuerpo de ébano llama poderosamente su atención, sin embargo lo que más asombro le causa es que no está mojada; su cuerpo y su cabello están secos. Los demás bañistas ni se percatan de su presencia y eso le extraña pues es la mujer más hermosa que había visto nunca. Ella trata de salir pero la ola la envuelve y desaparece de su vista, entonces el hombre corre hacia el mar y se interna en el agua, las olas lo enrollan pero él, desesperado, sólo quiere encontrarla, así que bucea con la angustia de no poder localizarla atenazándole el pecho. Sube varias veces a tomar aire y se zambulle de nuevo; al fin vislumbra su figura bajo el agua y nada raudo hacia ella, la agarra de la mano, pero la mujer se suelta, la ase de nuevo y ella vuelve a desprenderse una y otra vez. La desesperación hace mella en él y los pulmones le estallan; emerge y toma aire y se hunde otra vez pero ya no la ve, aun después de hacer varios intentos. Sale del mar, acongojado; sabe que ella se ahogó. —Se ahogó —dice rendido a la primera persona que encuentra, un viejo pescador que le mira indulgente. —Sí, —le confirma— pero hace ya seis años. 06/11/2006El custodio de los sueños![]() Si tuviera apéndice nasal podría recordar el aroma de los verdes valles, de las retamas en flor y de la tierra húmeda, cuando Jorgito, subido a su grupa cabalgaba alborozado, sin otra idea en su cabecita que llegar al imaginario fortín, para estar a salvo de los apaches. Si poseyera cerebro, podría rememorar los tiempos en que Lucas, subido encima de él, avanzaba por los extensos campos, pensando en llegar al castillo para rescatar a la princesa y matar al dragón de fauces ardientes. O cuando Lupita, encaramada en su lomo, corría por debajo de su hada madrina, que volaba etérea y ligera por encima de ella. Si tuviera corazón, ahora se hallaría triste, evocando como la pequeña Tina, jovial y traviesa, le fustigaba con una vara, para que trotara más rápido y alcanzar la casa de la bruja, antes de que los infortunados niños fuesen engullidos por la malvada. Pero no tenía cerebro, ni corazón, ni olfato; en realidad sólo tenía un cuerpo de encina, fabricado hacia muchos años por un mañoso carpintero. Y no tenía sueños porque éstos pertenecieron a unos chiquillos que ya habían extraviado la ilusión. En el desván sigue el caballito de madera; viejo, desvencijado y desteñido. Aún permanece ahí, nadie sabe bien por qué, quizá salvaguardando las fantasías infantiles de los adultos que, de vez en cuando, lo contemplan con nostalgia. 27/10/2006Memorias de la infancia![]() Doña Brígida andaba despacio, como si nunca tuviera prisa. Su sempiterno atuendo era un pañuelo atado tras la nuca y un delantal desteñido con bolsillos, donde iba metiendo todo aquello que tuviera algún interés para ella; papeles, un clavo, un trozo de cordón... Doña Brígida, la ventera, estafaba al pueblo entero y lo hacía con una afabilidad embaucadora y una labia pasmosa, aunque nunca nos engatusó su sonrisa pícara. Pero no había ningún otro sitio donde comprar, y lo más importante; ella nos fiaba todos los suministros, para pagarlos cuando recogiésemos la cosecha de las papas, así que nos dejábamos estafar sin remedio, apretando los dientes y dejando que apuntase en el cuaderno de los fiados las compras diarias y un poquito más, o viendo cómo su báscula nos robaba 50 gramos de tocino o un puñado de guisantes. La ventera se volvió rica y envió a sus hijos a estudiar lejos, como los del cacique o los del alcalde. Entretanto, los demás niños nos quedamos en el pueblo jugando a ser pilotos o médicos, devorando con ansia los escamoteados garbanzos con gorgojos de doña Brígida y suspirando por, sólo contemplar, los flamantes juguetes que los hijos privilegiados ostentaban con regodeo todos los veranos. 04/09/2006Por los cielos![]() Humberto tenía verdadera fobia a volar. Su terror era tal que sólo con oír el ruido de una aeronave en la noche se ponía nervioso. Cuando, por una causa mayor, tuvo que viajar en avión, se tomó seis calmantes y cinco güisquis. Nada más sentarse en el sillón del aparato quedó embotado sumiéndose en un sueño profundo en el cual, el reactor se iba a pique sin remedio y la gente chillaba con un pánico ensordecedor mientras él, horrorizado, se veía a sí mismo dando tumbos dentro de la nave que descendía vertiginosa. —Señor, oiga... despierte por favor —le repetía una voz suave y tranquilizadora. Antes de abrir los ojos dedujo que todo había sido una pesadilla y suspiró con alivio, pensando darle un enorme abrazo a la auxiliar por haberle rescatado de aquel infierno. La azafata, con su vestido blanquísimo y resplandeciente, le sonreía —¿no era azul el uniforme?— recapacitó, antes de distinguir las alas inmaculadas que le asomaban por la espalda. 14/07/2006Argucia de una dama en apuros![]() Entró por mi ventana, yo no dormía, pero él lo creyó. Se acercó hasta mi lecho despacio, sin hacer ruido. Me acosté de nuevo y esperé el día mientras los bramidos del chupador se hacían cada vez más horripilantes. El sol estaba en pleno apogeo, alumbraba toda la alcoba y daba de lleno en el ropero. Este montoncito de ceniza que estoy barriendo les vendrá estupendo a mis petunias. 03/07/2006Evoluciones![]() Primero era tan pequeña como una lenteja, después llegó a ser como un guisante y pronto igual que un garbanzo, no tardó mucho en desarrollarse hasta llegar a parecer un haba. Creció luego hasta tener la apariencia de una avellana y enseguida se hizo como una castaña. 20/06/2006Hogar, dulce hogar![]() Extasiados por la pasión inexperta y juvenil no dejaron resquicio a la cordura y sólo sus corazones fueron dueños y señores de sus almas y cuerpos. Algún día lo intentarán de nuevo, cada cual, tal vez, por su lado, pero entonces ya habrán aprendido algo fundamental; una casa siempre se ha de comenzar por los cimientos y construirse con férreos materiales, después, en su interior, es donde hay que acomodar la dulzura. 12/05/2006El pájaro del miedo![]() El caballero vibraba; sus largos cabellos enmarañados y sucios de polvo destilaban líquido a raudales, sus ojos observaban al contrario, perspicaces, sin titubeos, la espada palpitaba ávida en su fuerte mano, dispuesta a hundirse en el pecho del rival a la menor vacilación. 08/02/2006Sin humos![]() Nicolás Cachimbú, —así apodado por su pertinaz vicio de llevar siempre cachimba— decidió un día dejar la cazoleta para siempre. 03/01/2006Gotas de almíbar![]() Mi abuela Coralia adoraba fumar en cachimba. Oculta en el sótano, expulsaba volutas de humo azul que se disipaban en el aire. Si oía algún ruido, presurosa, apagaba la cachimba y la escondía en un orificio de la pared. Entonces nosotras, desilusionadas, abandonábamos nuestro mirador. —Cuando fumaba era como si estuviera besando a mi amor otra vez... —nos dijo, nostálgica de las sensaciones que antaño la complacieron tanto. El tiempo borró de la boquilla de la pipa, la esencia de mi abuelo. Con ello desvaneció también el deseo de fumar de mi abuela. 26/12/2005Rabo de lagartija![]() Desde que nació ya fue un bebé colérico; puños cerrados, lloros agudos y cara amoratada por la furia. Nunca se casó; si lo hubiera hecho, a ciencia cierta, su esposo sería hoy ungido como mártir, sin embargo tuvo candidatos, que salían huyendo a poco de tratarla. Sólo uno de ellos pudo soportarla durante dos meses. Y feneció, después de una longevidad casi milagrosa y bastante atroz para sus custodias. Entonces su rostro, prodigiosamente, se dulcificó; aparentaba una señora amable y amorosa allí tendida en su ataúd. Creo que, ciertamente, es la muerte la única que la acogió con agrado y ella parecía sentirse, por fin, cómoda. Yo jamás me sentí mal por dejar que pasara su vida sola; nunca pude sobrellevarla. Excepto ahora; cada semana voy a su tumba y le cuento mis problemas y alegrías. Como haría cualquier hija con su madre. 13/12/2005Simulacros cotidianos![]() La odalisca se agitaba voluptuosa y sensual al ritmo de la música exhibiendo sus torneados muslos y su cimbreante vientre ante los numerosos ojos masculinos que la seguían ansiosos. 13/12/2005 16:17 Autor: e1s2p3. Enlace permanente. Tema: Espuma de cuentos No hay comentarios. Comentar. 02/12/2005Argucias de familia![]() Todos los días iba a visitar a doña Teresa y nos pasábamos las apacibles tardes bajo el gran castaño, hablando de Roberto y tomando limonada. Ella era una buena conversadora y yo la escuchaba, abstraída, platicar de su hijo y las virtudes que éste poseía: era formal, cariñoso, ordenado... yo soñaba con él, sin importarme la opulencia de mi familia ni sus penurias, y envidiaba a las muchachas que, según doña Teresa, asediaban a su hijo. Yo era por entonces un alma cándida que creía a pie juntillas las palabras de aquella mujer, que parecía tan honorable pese a las privaciones, y no supe ver la realidad hasta después del matrimonio: Roberto fue un esposo tarambana, borracho, huraño e irresponsable. Ambos descansen en paz. Hoy, yo sigo bajo el gran castaño donde espero, tomando mi refresco, por Margarita, una muchacha ingenua y hacendosa que deseo para mi Demetrio, este hijo mío cincuentón que tan fielmente ha heredado las “cualidades” de su padre. ¡Qué no haría una madre por su hijo! 09/11/2005Bar Consuelo![]() Ramón escucha atento a Juan; éste le comenta que su mujer le ha abandonado, entre hipos y sollozos, mientras apura, una tras otra, copas y copas de coñac. Al atardecer, el hombre se retira, zangoloteándose de un lado a otro. Al poco aparece Roberto, se sienta en el taburete y pide dos güisquis dobles. No tarda mucho en desahogarse y le cuenta a Ramón que Elena decidió dejarle, por un miserable vendedor de bombillas. Llora con desesperación y el otro le consuela como puede. Al fin, con una borrachera impresionante, Roberto se va pero, al mismo tiempo que él atraviesa la puerta, entra Vicente. Vicente es un buen vecino, soltero, maduro y tranquilo. Por eso Ramón queda atónito, cuando le dice que se ha enamorado y que, Ángela, su amor, no le hace ni caso. Lloriquea, el hombretón, mientras consume tequila sin parar. Mocos y babas se esparcen por toda la barra y el cantinero limpia una y otra vez, con calma, al tiempo que reconforta a Vicente. Cuando, a la madrugada el hombre se marcha, Ramón cierra la puerta de su negocio. Nunca debí ponerle el nombre de mi ex novia al bar —piensa, y con un suspiro de cansancio se dispone a asear su cantina.
25/10/2005ArácnidoArácnido Sus patas velludas parecían deslizarse sin esfuerzo; yo, echado sobre la cama, no fui capaz de moverme. Sus pinzas no paraban de fluctuar; sus ojos centelleaban en cientos de fracciones mientras, sin dejar de observarme, seguía descendiendo. El pánico era tan grande en mi interior que creí reventar. El sudor empapaba todo mi cuerpo y mi corazón latía a un ritmo desorbitado, pero estaba inmovilizado, paralizado por su hechizo maldito. Ciertamente, las arañas son capaces de sugestionar a sus víctimas; yo estaba hipnotizado, prisionero, subyugado por aquel pavoroso bicho. Llegó hasta mí y subió pausadamente por mis piernas, mi pecho..., parándose de vez en vez y vigilándome para averiguar si su sugestión seguía causándome efecto —eso me pareció a mí— cuando, finalmente, alcanzó mi cara me pareció oírla reír maléfica, insidiosa... Principió por mi cabeza; tejía rápidamente su tela y me envolvía en ella con la destreza y maestría de la más habilidosa modista. Me fue liando, ciñendo y embalando en la tela hasta que fui sólo un paquete. Mi mente horrorizada podía aún vislumbrar una solución; ella no podría arrastrarme a su guarida, yo era un peso excesivo para una araña aunque fuese tan grande en similitud a su condición. Pero... empezó a revisarme minuciosamente moviendo impaciente sus pilosas tenazas por todo mi cuerpo y luego ávida, comenzó a chupar mi sangre succionando despacio, sorbiendo pausadamente cada gota, como una mariposa que liba el dulce néctar de una flor. No me dolía, más bien tuve la sensación de que se me iba la vida mansamente, pero el horror de saber que estaba sucumbiendo, de que iba a morir, causaba en mí una aterradora conmoción, una angustia espantosa y una resistencia inútil y enloquecedora por la supervivencia. Mi mente se fue nublando lánguidamente según ella iba extrayendo mi sangre y mi cuerpo, cada vez más débil e inutilizado, se dejaba arrastrar inerme e impotente hasta sentir como un entumecimiento soporífero me aletargaba por completo; ella continuó su labor engullidora mientras mis ojos se apagaban y ya sin brillo se cerraban a la vida. Mi cuerpo momificado, plena y perfectamente desecado, fue encontrado a la mañana siguiente. Nadie se explicó que había pasado. Ha pasado el tiempo y ahora mi espíritu pudo al fin, gracias a los progresos, teclear en este aparato lo que realmente me pasó en el año 1.916 en la C/ Delirio Nº 686 de la ciudad de Malaventura. Avisen a un fumigador, ahora que aún pueden... nunca se sabe. 20/10/2005 | |