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El andurrial de Espuma

Bienvenidos a todos los que quieran darse un baño de burbujas literarias.

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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Espuma rimadora.

Y ahora que no venga nadie...

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No hay andurrial en el mundo

que sea más desgraciado,

triste, solo, abandonado,

debe estar muy  gemebundo…Llora

Esta rima es un ripiado

que viene a hacerle un agrado,

ya que en relatos no abundo

y ni un cuento he imaginado;Sellado

No quiero darle de lado…

¡Es mi Andurrial, no el segundo,

sino el primero y ansiado! Sorprendido

La Pitufa me lo ha dado

con un afecto rotundo. 

Ella también se ha eclipsado,

Pitufina se ha esfumado

¡Era su humor tan jocundo

y su acierto tan alzado!  Inocente

no sé lo que le ha pasado.

Mas entretanto fecundo,

con un ripio atolondrado,

este Andurrial despoblado,

que antes era rubicundo. Vergüenza

Brindemos con vino aguado,

que el ripio, ñoño y pasmado,

del saber no es oriundo

y no es para ser brindado

con champán de ese dorado.

 

Hala, entrad que ya he llegado. Beso

 

 

 

Triángulo con rima: El resbalón del garzón

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Después de tamaña orgía, Tobías, se sintió como excremento; al momento fue al retrete, se desprendió del arete, regalo de tío Isidoro, y se metió al inodoro. Fue a tirar de la cisterna, mas fuera le quedó una pierna, así que con precaución se agarró por el talón y haciendo un acomodo se introdujo entero todo.

Pero la providencia es tornadiza en potencia como liza, pues se acordó de Florencia y al instante de Sofía, dos pimpollos sin meollos de la orgía; esto atajó su matraca de colarse hasta la cloaca. 

La silueta vaporosa de Florencia apareció hermosa; sonreía. Y de rebato Sofía, oliente, con el perfume de oriente que tan viril lo ponía. Los recuerdos le venían y con ellos la alegría; el deleite de sus tactos, las caricias y los actos con pericias escabrosas.

Con la cara maliciosa, Tobías salió del retrete, sonrió como un tolete, volvió a ponerse el arete, miró el espejo por verse y fue su fiel duplicado, su reflejo, quien le revivió el tinglado.

Tres pies, muchacho has contado al levantarte, sin haberte equivocado— ¿Tres pies por debajo del edredón? — Sí Tob, tres pies y un bastón —contestó su figura con premura.

Y con enorme cerote corrió a la alcoba. Un garrote de caoba asomaba del lecho, y de hecho, una zanca velluda de pie muy luengo. No cupo duda; era Pascual el rengo… y homosexual. 

Tobías Medina corrió a la letrina se metió en su zona interna y jaló de la cisterna.

 

 

 

espuma

Del verbo querer

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No es que no quiera quererte

es que yo  no sé querer

pero lo  quiero aprender.

Queriéndome quiero verte

que queriendo estoy de hacer.

 Si tú quieres pretender

que quiera sin conocerte

queriendo estás un deber

que  no quiero conceder.

Quiéreme para entenderte;

te querré, lo has de saber,

mi querido  has de yacer. 

Me quisiste y… ¡tan fuerte!, 

me quieres, pues yo sé ver,

tú me querrás por mujer

y al mi querer concederte

queriéndonos hemos de arder

en la querencia y placer

que es quererme y yo quererte.

 

Querida, hasta la muerte,

quise, quiero y querré ser

 que así quiero yo querer.

¡Queramos tener la suerte!

 

 

 

 

 

 

 

A la madre

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Suave recuerdo tu seno

con caricias de nirvana,

arrullo, arrumaco y nana

susurro plácido y bueno.

 

 

Penumbra en el aposento

y yo en tu pecho amoroso;

nada será tan grandioso

como fue sentir tu aliento.

 

Me acomodas dulcemente

y recompones mi abrigo

¡Qué gloria es estar contigo!

¡Qué dicha es sentir tu frente! 

  

 

Tibio y grato  tu regazo

 algodón almibarado,

ya mi miedo está pasado

acaso extinto en tu abrazo.

 

 

Tu voz del coco me avisa;

 “Duerme niña, que ahí llega

 y se lleva al que reniega

 de los sueños y la risa".

 

 

“Tú sueña, querubín mío

que tu madre te cobija

no llores, no gimas, hija

que va llegando el rocío...

 

 

Llegando está la alborada

y despierta el ruiseñor,

duerme, mi prenda, mi amor

sueña, mi niña mimada ”

 

Seno tierno hoy recupero,

y mi angustia  se diluye

cuando a mi memoria afluye

tu voz diciendo“te quiero”.

 

 

 

Juan Cuco avante, con su ayudante

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Juan Cuco, el detective más farruco de Valleoveja, lanzó una queja.

— ¿Quién limpió esto?—gritó molesto.

—Yo he sido, es que soy muy pulido, señor. Y daba mal olor.

— ¡¿Es qué no vio que era el arma del asesinato, Honorato?!

— ¿Ese gato?

— Sí, este minino… ¿de quién es este animal?

—De Pascual, el mayordomo… Mire, tiene erizado el lomo ¿Es ese felino el asesino?

—No, es el arma ¿Tendrán alarma? —preguntó Juan mirando en rededor.

—Está averiada, señor.

—¡¡Marramiaúo!! —dijo el gato con fiereza, y saltó con ligereza al suelo.

—¡Mire qué tieso el pelo! —gritó Honorato, turulato, mientras el bicho corría encrespado y arañaba, por capricho, todo el entarimado.

—Honorato, mi olfato dice que tenemos al asesino. Opino, muy cabal, que es Pascual.     

— ¿Cómo? ¿El mayordomo? Improbable.

— ¡Oooh!, hable, desembuche. Pero primero escuche: me dice que en la mansión sólo estaba Pascualón. Tenemos un difunto; un ladrón, barrunto. El gato, Honorato, que causó esos zarpazos, en la cara, en los brazos…y le sacó los ojos, con arrojos, es del tal Pascual. Él le lanzó el felino al manilargo y, después, al ver su desatino, se dijo, “me largo”.

—Bueno señor, no es mala componenda la suya pero, comprenda que arguya que eso es incoherente.

—Qué inteligente. Y dígame Honorato, ¿cuál es su dato? ¿Qué fue idea del gato?, ¿eh? elucídeme este laberinto.

—Señor, yo sólo sé que Pascual es el extinto.

 

 

Triángulo con rima: espadachín sin esgrima

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— Sí tú dejaras de amarme podría hasta matarme; porque mi vida es tu amor, Leonor, mi flor, mi encanto. Me aguanto para no tomarte y besarte… y comerte ¡Cuánto te amo, mi suerte! —dijo Blas.

— Sin ti, ¿qué haría? ¡Tanto te quiero Lucía! El aire que respiro eres, diosa Ceres. Cuando te miro veo el cielo y no creo, caramelo, poder amar más intenso, ¡mi amor por ti es tan inmenso! ¡Eres mi vicio!... Perdonad, voy al servicio —indicó Blas con apuro. 

Y saltando cual canguro corrió al baño. ¡Qué daño! ¿Me habrá intoxicado el marisco? Ya me duele hasta el menisco.

— ¿Oíste, Leonor? ¡Es el mejor! Es un vate tan sensible… ¿crees que será posible que me ame como arguye? Tanta labia que le fluye me deja en babia ¡Es imponente!

— Impotente, niña mía ¿No ves, Lucía, que lo hace con intención? ¡Qué bribón! ¡Un poeta!  ¿No ves que tan sólo es treta? ¡No nos ha hecho el amor! Embaucador, no da abasto ya con ambas.

— Mujer, serían las gambas…

—Y ayer la mollera, dijo que era, y anteayer un achaque. Vaya jaque.

Entra de nuevo Blas y se acuesta entre las dos. Mas de pronto le entra tos.  Tose sin parar, cual si se fuera a asfixiar.

— Voy… a tener que… irme, mozas —dijo entrecortado— y levantando las posas vistióse en un periquete— me mata este catarro —y se fue como un cohete.

Leonor coge un cigarro— ¡varoniles mañas!—aulló con saña— ¿lo hacemos solas Lucía, igual que todos los días?

  

Cuento con rima: Vela sin carabela

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Don Gregorio, que había sido un tenorio, hecho ahora un vejestorio, no conseguía el olvido.

—Yo, nieto —dijo, sin poder estarse quieto de su tembleque senil— he estado con más de mil.

Gil, el retoño, aburrido de su ñoño parloteo ya manido, descreído del bureo de su abuelo, bostezaba su desvelo.

— Mi consuelo, —añadió el anciano— es que supe meter mano con pericia y el contento y la delicia fue mi invento. Como pez en las aguas despojaba las enaguas; dos a la vez y hasta tres. Nalgas blancas, recias zancas…eran galgas estas mancebas, de tetas tiesas y bravas brevas; aviesas eran, voraces como lavas y capaces de llevarme al cielo.

— Calla abuelo, —dijo el nieto arisco— para el disco machacón —y espetó luego burlón— ¿Está mejor tu muñón? Hoy no pareces tan bizco… ¿Y ese mal del corazón, va mejor? ¿Funciona ya tu riñón? ¿Y tu mollera chambona? ¿Está peor tu ceguera? ¿Qué tal la artrosis? ¿Te has tomado ya tu dosis? ¿Y tu esclerosis se ha calmado?

El viejo, escamado y astuto, refutó en un minuto.

— De no heredar mi natura te sulfuras; cierto que mi cuerpo está lleno de fisuras, maltrecho y hecho una calamidad; gajes de la edad no del oficio, pues el aparejo sigue patricio y lozano. Tirano es mi organismo; no me deja hacer lo mismo que antaño cuando cabales siguen el vigor y tamaño. Y no es treta.

Y abriéndose la bragueta mostró en todo su esplendor fogoso, un falo erguido y fastuoso.

¡¡Sisebutaaa!!

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Sisebuta, Sisebuta
dame un beso en el cachete
y no pierdas el carrete
que eres Búha con birrete
y de ralea impoluta.

¿Habrasé visto qué bruta?
Sisebuta me da un beso
Y yo, con tanto embeleso,
no apunté a darle regreso
después de engullir mi fruta.


***


¿Es que no hay búhas mujeres?
¿O éstas son las lechuzas?
¡Qué embrollo de pareceres!
no hay merluzos, hay merluzas,
lo digo “pa” que te enteres,
que bien están caperuzas
mas caperuzos no vieres;
verás buzos, mas no buzas,
que bien fueres o vinieres,
las buzas están marfuzas,
¡Cielo Santo, más enseres!
Espuma la vista azuza
que quiero ver cómo eres,
¿Eres Búhita sin chuza?
¡Carulaaaa! ¡qué me liberes!
que Espumilla el tino aguza
pero no encuentro alfileres
para trabar la gamuza.
¡Sisebutaaaaa, qué te esmeres!
ni atino a escoba ni bruza
para ordenar tantos seres;
macho con hembra se cruza
y yo quiero que cooperes,
¡Sisebutaaaaa, desmenuza!




Réplica al ripio de Enfero

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Si te llamo Sisebuto,
Enfero de mis entrañas,
engaño y digo patrañas,
pues te trueco y te permuto
por varoniles calañas,
y dime tú ¿esas pestañas
grandes, tupidas, confuto,
como patitas de arañas,
son de las mujeres mañas
o son del macho atributo?


Y dime Enfero, ¿esas posas
como sandías, orondas,
de bamboleos y rondas,
con sus meneos de diosas,
de curvas bellas, redondas,
no son de femíneas frondas?


¿Y esos molletes de rosas
y esos labios encarnados?
¿Y esos guiños camelados
y esas mejillas pecosas?
¿Y esos andares osados
y parpadeos mimados?
¿no son de mujeres cosas?

¿Y esos senos empinados
y ese talle cimbreante
y esa cadera ondulante
y esos ojos maquillados?
¿no son de fémina plante
por detrás y por delante
y visto de todos lados?

Pues después de este cotejo,
amiga de aneja ruta,
yo enarbolo mi batuta
y como buen aparejo
te llamaré Sisebuta,
que siendo tú dama astuta
y no un machote con rejo,
sería yo artera y bruta,
e infame como cicuta,
si a una mujer asemejo
cambiándole su viruta,
con este apunte y minuta,
por la de un viril hollejo.



Ripio a Joseme y al Teide

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Andaba yo de recreo
allá en el Teide nevado
y no era dando de paseo,
que vi de pronto, embalado,
al Joseme ¡ay!, ¿qué veo?
¡El Joseme, que lanzado,
lo trepaba... y sin arreo!
-¡Joseme!, -grité- ¡tás pirado!
y él contestóme a boleo
-¡Subo al Teide inmaculado
para apagarle el cabreo!

Y es que el Teide está bufado,
lanza humo con jadeo,
creo que anda enojado
por tanto ultraje en rodeo.
José sube acalorado
con esquís hace ladeo
cual atleta ejercitado,
hace flexión y hace arqueo.

¡¡¡Joseme!!!
-¡¡¿Qué llevas para el fogueo
de mi Teide idolatrado?!!
¡¡¿Agua, sifón o manteo?!!
pregunto a grito pelado
que ya casi no lo veo,
¡Joseme trepa lanzado!
Mas, sí que oye mi voceo
y contesta ilusionado.
-¡¡Llevo mi alma a pareo
con mi ensueño más preciado,
llevo tomillo y poleo
y un poema esperanzado,
llevo el valor de Perseo
y el albor vivificado,
y en mi mochila acarreo
un lazo verde azulado
hecho con el burbujeo
de un piélago sosegado,
con los sueños de Morfeo
y del cielo despejado!!

Y Joseme, cual Romeo
de armonía cautivado,
se evapora, en un meneo,
en la cumbre de mi amado,
guanche pico con albeo
de encaje blanco bordado.

Yo esto no me lo creo
¿será que lo habré soñado?


¡Suerte, poeta! :o)


Carulo ¡qué guapa!

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Enfero que me regañas
con ripios enmendadores
ten piedad con mis marañas
pues refutan con rencores
y arguyen con feas mañas
del alma los sinsabores;
sabes bien que son hurañas
las emociones de amores
que surgen igual que arañas
bramando como tambores
mostrando aciagas calañas
para exponer sus dolores.
Carula ¿tú no te dañas
cuando penas desamores
y escribes cual si legañas
tuvieras en los censores?
¿no te aúnas con pirañas
para morder sin pudores
teniendo al corriente sañas
desdeñando los valores
y al mundo entero le gañas
sin convenirte las flores?
Contéstame, y sin patrañas,
repruébame mis clamores
que sé bien que las castañas,
aunque produzcan picores,
ricas son ...si las apañas.




Un ripio ¿por qué no?

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Yo quisiera ser juglar
de los tiempos medievales
e ir con mi mandolina
entonando mi trinar
por territorios feudales;
trovadora cantarina,
rapsoda del avatar
vate de ufanos modales
que lleva alegre bolina
y fábulas que, al rimar,
agradan a los mortales;
yo quiero ser andarina
ir de lugar en lugar
encendiendo los fanales,
destapando la cortina
de la ilusión secular,
contando endechas navales
de corsarios y marina,
describiendo el batallar
de los hidalgos cabales,
narrando cómo culmina
el cortejo del seglar
de los pobres arrabales
con la noble Catalina,
y cómo al dragón retar
fue matado con puñales
por Don Alonso Medina.
Yo quisiera ser juglar
y loar borrando males,
abriendo la bambalina
del ensueño y el cantar.

Carulaaaaa
¿quieres ir conmigo a dúo?
yo cantaré cual jilguero,
tú chillarás como un búho,
¡seremos ricas, Enferooo!


Decepción

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Yo te amé sin precaución,
sin reproches y sin llanto.
Una vez te quise tanto
que arrinconé mi ambición
cubrí mi cara con manto
convertí dolor en canto
y me cegué a tu traición.


Te quise sin una queja
sabiendo bien de tu engaño
ocultando hondo el daño
escondí tras una reja
toda censura y regaño,
un día, un mes, un año...
hasta mi pena hacer vieja.


Y olvidé a mi corazón
guardando resentimiento,
cebando aborrecimiento
y apilando humillación;
desdeñé su sentimiento
rechacé su sufrimiento
menosprecié su razón.


Mi odio hoy es grandioso,
fuerte, enorme, desmedido,
inflexible, hostil, perdido,
violento, fiero, rabioso...
tan intenso te he querido
como ahora aborrecido
y si mi amor fue precioso
más triunfal será mi olvido.







Incesante

corazon2.jpg¡Ay, corazón, qué difícil calmarte
cuando en ti se agolpan tantos sentimientos!,
no hay entonces lógicas ni discernimientos
que logren siquiera un poco aquietarte.

Quisiera tener el poder de instigarte
que son primordiales los conocimientos,
que es la razón dueña de los vientos,
y tan sólo eso debiera bastarte.

No es el afecto quien ha de ablandarte,
no es la ternura, ni los miramientos,
no es causa propicia sentir nobles tientos,
si no se domina qué pueden causarte.

Por sentir, ahora, sientes asfixiarte,
¡No ves, corazón, cuántos sufrimientos!
ahora tú penas tus negros tormentos
porque aquél que amas ya no quiere amarte.

Y si ahora supieses cómo comportarte...
y si esos martirios fuesen escarmientos...
mas, no son tus dotes para entendimientos,
y forzosamente... vuelves a extasiarte.

Requerimiento de una doncella

quijo3.jpgMisiva para el ilustre Don Quijote de la Mancha.

Al Heraldo:
Buscadlo donde exista gente
afín a lances, apremios o rigores intensos
Menesterosos, oprimidos e indefensos,
Allí lo hallareis, ciertamente.


¿Dónde estáis mi caballero?
¿en qué comarca distante?
¿en qué andurrial azaroso
que mi corazón ansioso
no os relega un instante?
¡Tanto, mi señor, os quiero!

He de informaros, primero,
que mi inquietud es ya gigante
que mi miedo es horroroso,
temible, atroz y espantoso.
¡Vuestra ausencia ya es bastante!
y mi pesadumbre empero,
crece con más desafuero,
siendo plena y no menguante,
ya que evento pavoroso
sucede aquí, y es forzoso,
que aparezcáis fulminante.

Os explico: en el chiquero
diez diablos chillan con fuero
en un estruendo constante;
fueron gorrinos, de porte airoso,
orondos y aspecto garboso,
—pues de cerdos fue su talante—
mas, ahora y desde enero,
se han transmutado, y reitero,
¡hoy son diablos!,y algo injuriante,
¡van desnudos! ¡es deshonroso!

Os imploro señor, no os acoso,
mas, es cosa intemperante
y juzgando que vos, mi caballero,
sois probo de juicio recto y sincero,
y notoriedad magna y galante
es menester, que animoso,
acudáis a exterminar, valeroso,
a estos demonios; no obstante,
traed a vuestro escudero
que no es cabal acudir señero
y azaroso es y es degradante
pues Satanás es malicioso
y sus demonios, y es peligroso
tratar a índole tan infamante.

Mi hidalgo; anhelante os espero
que mi calvario es madero
hasta advertiros, en mí, delante.

Con el ánimo, por veros, deseoso,

Quedad con Dios. Dulcinea del Toboso.

Espuma.




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